miércoles, 19 de septiembre de 2012
Romeo y Julieta
Romeo, enfermo de amor, canta su triste canción, causando así una terrible melancolía a todo aquel que la escucha. Encuentra su parada justo frente a esa farola, la que está en frente de su ventana, en frente de ella... y clama en voz alta " Tú y yo, ¿qué me dices nena?". Julieta le saluda con una mueca, le dice que no son horas para andar diciendo tonterías en la ventana de una dama, le pide que se vaya..le advierte que no vuelva mañana, ni pasado, pues la ventana estará cerrada. Romeo, con lágrimas en los ojos grita, encendido por la rabia...se marcha. Da media vuelta y vuelve a las sombras, de donde venía, y con él, arrastra su triste canción.. ahora suena aún más triste la melodía. Se pregunta cuál será el momento en el que pueda volver a verla. Da vueltas en su cabeza, y la conclusión es siempre la misma. Él tiene la culpa de que ella se resista, no la quiso cuando ella le quería. Y ahora caminan por calles distintas, calles llenas de vergüenza, sucias, vulgares.. llenas de tantas cosas malas y a la vez tan vacías. Romeo sabe que muchas fueron las noches que ella soñó con él, y sabe que ahora que el sueño es real, ahora es muy tarde. Jugó con ella, le hizo sufrir, le hizo llorar, le hizo jurar que no amaría a nadie más.. y ahora es demasiado tarde, pues ella otros labios comenzó a probar. Y ahora, cuando ya es tarde, Romeo se pregunta si la mirada de Julieta dice que él es uno más. Imposible, se repite una y otra vez que él es especial, no le puede haber dejado de amar por cualquier desconocido con un falso atractivo que promete amor por toda la eternidad. Ella le prometió la luna, le juró que daría su vida si a él falta le hiciera.. lo quiso dar todo, pero el muchacho ingrato solo quería probar otros labios. Y ella se cansó de jurar y jurar, de dar y de dar y no recibir más que engaños y maldad. Pues bien, si hoy preguntas a Julieta, ella te responderá que él fue uno más.. Pero cuando esta sola, aún llora sin cesar, aún piensa en Romeo y en lo que le solía jurar, en todo lo que se dieron, en el daño que se hicieron y en que él ahora quiere afirmar que la ama, y que esta vez es de verdad. Que no descansará, y seguirá cantando bajo su ventana hasta que ella le quiera perdonar. Ella quiso apostar, quería saber si él recordaba todo lo que compartieron ayer, si de verdad significó algo su amor, sus besos, las noches que se hacían tan cortas compartiendo cama.. si a él le importaba que mientras hacían el amor ella le susurrará "te quieros" al oído. Vuelven a estar frente a frente, y comienza el duelo de palabras. Ella le reprocha que rompió su corazón, y que aún tiene una mitad; él afirma que esa mitad le pertenece, que jamás se la devolverá, que se de cuenta de que aquel no fue el mejor momento para estar juntos, que ahora que ha vivido y es algo más sabio, maduro y decidido, que la quiere de verdad. Ante la confesión de Romeo, Julieta se derrumba, y confiesa que su mundo sigue girando en torno a su figura, que lo único que hace es extrañarle, extrañar las noches que pasaron juntos, mantener a duras penas los latidos de su corazón con malas compañías, que lo único que ha estado haciendo ha sido besarle y sentirle a través de los versos de un poema. Romeo, ante las palabras de Julieta, no puede evitar la emoción, y llora, llora como un niño y a la vez como el hombre más feliz de este planeta, y confiesa que no lo puede hacer todo, pero haría cualquier cosa por ella..que no puede hacer nada excepto estar enamorado, y que ahora si, lo tiene claro, es el momento apropiado. Julieta se fía, lanza los dados. Y colorín colorado, aunque lo parezca... este cuento no se ha acabado.
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