Abraza un árbol, huele una flor, mira una puesta de sol, anda con los pies descalzos, búscale formas a las nubes, dibuja en el aire, sonríe a la gente que no conoces, mira como se consume tu cigarro, canta por la calle, háblale a las plantas, tira cartas en botellas al mar, disfruta de la sensación amarga que produce una película triste, acompáñate siempre del recuerdo de una canción que te marcó, ten presente siempre el sonido de una voz, cuenta las estrellas y cada vez que te pierdas vuelve a empezar, comprende que el mundo y su complejidad no te pertenecen, entiende que no siempre se puede ser feliz, y si decides completar esa felicidad, que sepas que la cosa más sencilla y a la vez la más compleja es enamorarse, por lo que para ser feliz no te enamores mil veces, si lo haces, hazlo bien, que sea una sola y única vez. Es sencillo...