domingo, 27 de mayo de 2012

*

A la primera persona que me ayude a comprender, pienso entregarle mi tiempo, pienso entregarle mi fe. No pido que las cosas me salgan siempre bien, pero es que ya estoy harta de perder lo que más quiero sin querer. A la primera persona que me ayude a salir de este infierno en el que yo misma decidí vivir, le regalo cualquier tarde para los dos, despejando el cielo de cualquier gris. Lo que digo es que ahora mismo, ya no tengo ni si quiera dónde estar, si no estás tú no pertenezco a ningún lugar. ¿El oro? ¡Para quien lo quiera! Si hablamos de ayer, es tanto lo que he bebido y sigo teniendo tanta sed. Al menos tú lo sabías, al menos no te decía que las cosas no eran como parecían. Pero es que a la primera persona que me ayude a sentir otra vez, pienso entregarle mi vida, pienso entregarle mi fe. Aunque, si no eres la persona que soñaba para mi, ¿qué voy a hacer? Nada. ¿Qué voy a hacer con todos los sueños? ¿Qué voy a hacer con aquellos besos? ¿Qué puedo hacer con todo aquello que soñamos? Dime, ¿dónde lo metemos? ¿Dónde guardo la mirada que me diste alguna vez? ¿Dónde guardo las promesas, dónde guardo el ayer? ¿Dónde guardo tu manera de tocarme? ¿Dónde guardo mi fe? Aunque lo diga la gente, yo no lo quiero escuchar; no hay más miedo que el que sientes cuando ya no sientes nada. Tú lo ves tan fácil... pero es que cuanto más sencillo tú lo ves, más difícil se me hace. A la primera persona que me ayude a caminar, pienso entregarle mi tiempo, pienso enseñarle hasta el mar. No digo que sea fácil, pero ahora mismo ya no tengo ni siquiera dónde estar.. A la primera persona que no me quiera juzgar, pienso entregarle caricias que yo tenía guardadas. Yo no pido que las cosas me salgan siempre bien, pero es que ya estoy harta de perderte. A la primera persona que me lleve a la verdad, pienso entregarle mi tiempo. No quiero esperar más. No te entiendo cuando me hablas, ¡qué mala suerte! Ya ves, la vida tiene golpes así de fuertes.. Te puedo contar cómo es una llama por dentro, yo puedo decirte cuánto pesa su fuego. Y es que amar en soledad es como un pozo sin fondo donde no existe Dios, donde no existe la verdad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario